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La vida en una residencia de universitarios

La etapa universitaria nos marca, casi siempre para bien, con un montón de historias que se nos quedan en la memoria; gente que con los años se convierte en amigos inseparables y otros que, aunque no exista el contacto posterior, seguirán arrancándote una sonrisa cuando pienses en ellos; historias y anécdotas de profesores cuanto menos extraños y peculiares; historias de exámenes y jornadas de estudios interminables…

Todo esto se vive todavía más intensamente en una residencia universitaria, pues compartes 24 horas del día con gente de tu misma edad, mismas características e intereses comunes. Convivir no es lo mismo que pasar algún rato del día. Los vínculos que se crean en esta vida en residencia universitaria son todavía más fuertes que si solo se comparte horas de clase y fiestas.

¿Qué ventajas tiene vivir en una residencia universitaria?

Como ya he mencionado, la relación es muy fuerte, tus compañeros de residencia se transforman en tu familia de acogida, tu núcleo al que contar batallitas del día cuando te reúnes para cenar en el comedor común, problemas con alguna asignatura en particular, y los que te aconsejan sobre decisiones que tienes que tomar.

La facilidad de tener a tus amigos a tiro de cruzar un pasillo al otro lado de la puerta, o reuniones improvisadas que se crean en pasillos comunes, hace que sea difícil sentirse solo en algún momento.

Puede tener sus desventajas tener a los amigos tan cerca si eres una persona poco organizada y de fácil convicción, pues es posible que siempre te propongan planes que sean más apetecibles que sentarse a estudiar. Pero con un poco de sentido común y responsabilidad se puede compaginar todo y tener siempre planes alternativos cuando finalizan las horas de estudio. Además de realizar estudio conjuntos con los beneficios que ello supone para resolver dudas o preparar ejercicios en grupo.

El hecho de que te hagan la comida todos los días es también una ventaja. No tienes que perder tiempo ni en aprendizaje (es posible que en casa nunca antes hubieras cocinado si no es una tarea que te guste demasiado) ni en preparar la comida diaria. Tan sencillo como seguir unas normas de horario de apertura del comedor y acudir ahí para reunirte con tus amigos y desayunar, comer y cenar en los horarios establecidos.

Tener todo en un mismo edificio te ahorra tiempo de desplazamiento. Con todo me refiero al hecho de que puedas realizar tus actividades de estudio en la sala destinada para ello, instalaciones deportivas al aire libre o indoor, aulas de reunión para actividades lúdicas, comedores… Y lo bueno de las residencias universitarias es que están pensadas para acoger estudiantes, así que tienen buena comunicación con universidades y puntos más céntricos e interesantes de la ciudad.

¿Y tú, qué ventajas o desventajas ves de la vida en una residencia universitaria?

rosa_villar

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